Por otra parte
¡Cosa más curiosa: todavía no ha empezado el Campeonato Mundial de Fútbol y ya estamos algunos hasta las pelotas de Mundial -nunca mejor dicho lo de “las pelotas”-¡ Tanto bombardeo “informativo” –tanto coñazo- en los medios de comunicación –es como la navidad: no puedes huir de ella, no hay dónde meterse-, tanta presunción de “favoritismo” cuando en la Eurocopa ganada en 2008 se pasaron los cuartos de final en la tanda de penaltis, esto es, con muchas fatiguitas y estando a punto los italianos de darnos otro disgusto, tanto patriotismo o patrioterismo –tanta bandera, tanta camiseta, tanta bufanda, tanto “rojerío”- a costa del deporte, tanto pan y circo con la que está cayendo. Además, confieso que se me han quitado las ganas de fútbol cuando me he enterado de lo que se llevarán los jugadores si ganan el Mundial: 550.000 euros; no, no: no 550.000 a repartir, sino 550.000 cada uno. Vamos, que casi prefiero que no lo ganen. Porque, ¿quién pagaría esas sumas formidables? ¿La Fifa, la Uefa, los funcionarios, los que cotizan a la Seguridad Social, todos los españoles,... quién? Y la cuenta que yo me hago es ésta: si ellos ganan, nosotros perdemos, si ellos pierden, nosotros ganamos. Porque, ¿en qué quedamos: no estábamos en crisis, no estábamos con el agua al cuello?
Por otra parte, quieren que aprendamos a cocinar –no sé si formará parte del plan para la igualdad hombre/mujer-: venga programas en todas las emisoras de radio y televisión y a cualquier hora, venga publicación de libros, venga fascículos en revistas, venga recetas colgadas en internet,... Pero, te pones a freír un huevo y el huevo se te rebela y comienza a escupirte y lanzarte aceite hirviendo, que no parece sino que el perol o la sartén fuese su castillo y lo estuviese defendiendo en plan medieval. ¡Un simple huevo frito, señores –y señoras-¡ Y se pone endemoniado, que casi tienes que usar armadura o traje de apicultor, porque te lanza aceite directamente a la cara, a los ojos, a los brazos, al pecho,... toda la placa y la encimera y los azulejos y el extractor y el suelo hechos un santo cristo y, uno, defendiéndose como puede, con la espumadera a modo de espada. Que no estás matando a su padre, ni a su madre, que sí, que estás impidiendo que ese huevo se convierta en pollo o en... pero, ¡qué pollas!, no creo que él se lo plantee. Francamente, no entiendo la agresividad del huevo al ser freído. Quizás, le ocurra como a las personas, que, cuando estamos fritos, saltamos y nos volvemos agresivos.
Por otra parte, la pregunta no es qué hacía el juez Garzón investigando los crímenes del franquismo, sino por qué no se había ilegalizado hacía bastante tiempo Falange Española al igual que se ilegalizó a Batasuna. La pregunta es si realmente el Sindicato Manos Limpias tiene las manos limpias. La pregunta es qué hacían los muertos vivientes de Falange manifestándose legalmente en la calle con sus camisas azules, sus banderas preconstitucionales, sus brazos en alto y sus caras al sol. Produce escalofríos y miedo verlos y comprobar hasta qué punto Franco y el franquismo siguen vivos en las calles, en las instituciones y en toda la vida española. Ahora, el juez Garzón, está trabajando en la Corte Penal Internacional, que es un tribunal de justicia que se dedica a “juzgar a las personas que han cometido crímenes de genocidio, de guerra y de lesa humanidad como la esclavitud, el apartheid, el exterminio, los asesinatos, las desapariciones forzadas, las torturas, los secuestros,...”. (Wikipedia dixit.) Pues todo eso lo hizo Franco aquí. ¡Qué esperpento de país!
Por otra parte, siguen trabajando las mentes privilegiadas del ámbito educativo para que nuestras jóvenes generaciones no se traumaticen: si primero fue la consigna o la ley de no poner nunca un cero en las calificaciones y, luego, el dejar continuar el examen a los alumnos que se pillase copiando, lo último es que en la Selectividad se puede sacar hasta un 14. ¡Menuda nota en una escala de 0 a 10: un 14! Que no se traumaticen, angelitos, que son la España del futuro.
Por otra parte, Pilar Rubio –ese hermoso ejemplar de hembra- está de moda: ella lo presenta todo, ella lo anuncia todo. Y, por otra parte, es urgente averiguar a qué peluquería va María Teresa Fernández de la Vega. Para no ir.
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