Cuentas electorales
Dan los medios de comunicación –eso sí, muy rápidamente, como de pasada, como si el asunto no tuviese demasiada importancia- unas cifras escalofriantes sobre las papeletas de votación fabricadas para estas elecciones.
Si antes de la Navidad y en plena Navidad los políticos nos pedían que apagásemos una bombilla en casa para frenar el cambio climático, ahora, con motivo de las pasadas elecciones generales y autonómicas, los políticos se comprometían a voces y con la boca grande con lo mismo, con la lucha contra el cambio climático y la conservación del medio ambiente, pero, para estas elecciones se han hecho 1.600 toneladas de papeletas –eso es: 1.600.000 kilos, el equivalente a la vida de 22.000 árboles; se dice pronto: 22.000 árboles; descansen en paz-, de las cuales, han sobrado ochocientos millones de papeletas. En fin, que a los políticos les importa el medio ambiente y el cambio climático según cuándo o, por definirlo con palabras del candidato Zapatero al candidato Rajoy, les importa “un bledo”. ¿Por qué no ahorran de forma masiva en asuntos como este en vez de pedirnos el “pequeño gesto” de que reciclemos, por poner un ejemplo, el cilindro interior del papel higiénico.
A este que escribe le gusta votar por correo, aunque esté seguro de que no voy a salir de viaje, de que no voy a estar enfermo y de que nada me va a impedir poder ir a votar personalmente el día de las elecciones; y aunque me sobren todas las papeletas menos una, aunque me sobren 13 papeletas del Parlamento andaluz y 18 del Congreso de los diputados. -No tengo ese “pequeño gesto” ahorrativo-ecológico; lo sé, soy un canalla, un “incívico”.- Pero es que es la única manera medianamente razonable de enterarme de quién se presenta a las elecciones; quiero decir, de enterarme de todos los que se presentan: partidos y senadores, con sus siglas, sus “simbolitos” o logotipos y sus nombres y apellidos. A través de los medios de comunicación es muy difícil y en casa sólo han echado papeletas de PSOE, PP, IULV-CA y CA. Además, es más cómodo que ir a votar al colegio electoral -¡dónde va a parar: ni punto de comparación!- Tal vez, por todo esto, el voto por correo se está multiplicando y ha llegado ya a los 770.000 electores. Recibiendo todas las papeletas en casa, además de informarse, se encuentra uno con sorpresas, sorpresas que pueden ser epatantes, aterradoras, agradables,... Existen, verbigracia, el partido Ciudadanos Agobiados y Cabreados, el partido Ciudadanos en Blanco, cuatro variedades de Falange, el partido Movimiento Nacional, el partido Movimiento Católico Español-Movimiento Franquista, el partido Fuerza Nueva, el partido Antitaurino contra el Maltrato Animal, el partido de los Autónomos, Jubilados y Viudas, el partido Por un mundo más justo, el partido Socialista Obrero Español, el partido Popular,... y muchos más. ¿Cómo lo ven?
No sé si será periodísticamente correcto hablar de unas elecciones que pasaron hace ya varias semanas. Yo creo que sí, que siempre es buen momento para reflexionar y hacer balance sobre cualquier cosa. De todas formas, recuerdo como si fuese ya algo lejano, las apariciones de Felipe González, si no seniles, sí en el mejor –o peor, según se mire- estilo Alfonso Guerra, el más cañero; y la pobre niña de Rajoy; y la sorpresa de ver apoyar a Zapatero a Víctor Manuel y Ana Belén, que siempre han sido comunistas, por lo que lo más lógico hubiese sido que apoyasen a Izquierda Unida –ya sabemos que el voto PSOE es un “voto útil”, pero el voto IU tampoco hubiese sido inútil-; y esos tensos debates televisivos entre los dos “números 1”, como si se tratase de una lucha a muerte de gladiadores o la final de la Champions; y recuerdo al ingenuo de Gaspar Llamazares, que se ha inculpado rápidamente del bajón de IU en las Generales, sin darse cuenta –y debería darse cuenta, porque tablas no le faltan- de que todos han bajado excepto los dos grandes –hasta el voto nulo y el voto en blanco-, de que esto se sabía y se veía venir desde hace tiempo, porque nuestro modelo político tiende e imita en todo al yanqui, y ese es el futuro: ellos dos y nadie más –así le interesa a quien le interesa y, además, para lograrlo, colaboran arduamente los medios de comunicación-.
Esto, querido Gaspar, se llama “bipartidismo” y, según Andreu Buenafuente, se conoce también como “el efecto Pamela Anderson: dos opciones muy grandes que eclipsan todo lo demás.”
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