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Así están las cosas

         Esto de la campaña electoral es una cosa eterna. Es como “el cuento de la buena pipita” –al que también he oído llamar “de la buena pipa”-:
         - ¿Quieres que te cuente el cuento de la buena pipita?
         - Sí.
         - Yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipita.
         - Que sí, que me lo cuentes.
         - Que yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipita.
         - Mira, no, mejor, no me lo cuentes.
         - Que yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieres que te cuente el cuento de la buena pipita.
         Y, así, eternamente. La campaña, la precampaña y la pre-precampaña. Una dura quince días, otra dos meses y, otra (la pre-pre), dura cuatro años. Desde Marzo de 2004 estamos en campaña. Vamos, que han empalmado una campaña con otra, que han empalmado aquélla con ésta. Bueno, “estamos en campaña” no, “están”, aunque, de todos modos, no hay treguas en esta guerra, ni para los actores ni para los espectadores. Así están las cosas. Además, por si fuera poco y para que no nos aburramos o para que no podamos desconectar, también no están informando del “Circo USA”, de sus elecciones. Tanta campaña nos van a dar y nos están dando, que podríamos inventar un trabalenguas parafraseando otro muy conocido: Este país está politizado, ¿quién lo despolitizará?, el despolitizador que lo despolitice, buen despolitizador será.
         Los niños de nuestra generación recordamos y relacionamos a la letra Z mayúscula con el Zorro y sus películas, pero tengo la impresión de que con esta intensidad y duración de la campaña, los niños y niñas de ahora, relacionen en el futuro la Z mayúscula con el presidente y candidato Zapatero y “sus películas”, quiero decir, sus campañas. Por su parte, el PP ya tiene a Pizarro. Para completar su campaña de reconquista patria, le faltan Hernán Cortés, Cabeza de Vaca, Pedro de Valdivia y algún otro. (Por cierto que, Pizarro, con esa “z” ahí, en medio de su apellido, sería más lógico que se hubiese apuntado al PSOE que al PP, ¿no?) Y casi han conseguido que nos apiademos del pobre alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, al que su jefe ha castigado sin ir al Congreso. ¡Qué pena! Así están las cosas.
         Y, eso sí, venga promesas electorales de un lado y de otro, venga órdagos a la grande o “a lo grande”, venga promesas, muchas de ellas absurdas, descabelladas, incumplibles y carentes de sentido común. ¿Por qué no? ¿Tú has dicho esto? Yo, más. ¡Venga agua, que están las bocas secas! Y venga “fórmulas breves y originales, utilizadas para publicidad, propaganda política, etc”, es decir, venga eslóganes, que hay quien ha sacado eslogan en la pre-pre, otro diferente en la pre y sacará otro en la campaña propiamente dicha, y hay quien ha sacado doce o trece de una vez. ¿Será por eslóganes? ¡Echa eslóganes ahí, que no falten eslóganes! Así están las cosas.
         Vuelvo a proponer la idea que ya lancé en un artículo. Si el Senado y las Cortes son la representación del pueblo, deberían ocuparse solamente los escaños correspondientes a la parte del pueblo que vota. O, dicho de otro modo, deberían permanecer permanentemente vacíos los escaños correspondientes a la parte del pueblo o de la ciudadanía que se abstiene, que no vota. Por ejemplo: si hay un 35% de abstención, debe haber 35 asientos vacíos de cada 100. Esos asientos vacíos y mudos serían una potente voz y una constante presencia en las Cámaras, para que los políticos midiesen sus palabras, sus actos y sus campañas.

 

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