Parafilias
Casualmente, me he visto obligado a buscar en un diccionario y, posteriormente, en una enciclopedia –por renuncio del primero, que me daba tan poca información que sólo me decía que, en psicología, parafilia es “desviación sexual”- la palabra o palabreja ésta, parafilia, que no sabía yo muy bien lo que significaba o, para ser sinceros, que no tenía ni idea de lo que significaba, pues me sonaba a como algo de mal rollo entre padres e hijos. Y me he encontrado con que esto de las parafilias es un mundo. Un mundo que podrá ser terrible, temible, asqueroso, desviado,... pero que, la verdad, a mí me ha inclinado más a la guasa y al choteo que a otra cosa. Que me ha sorprendido y me ha hecho gracia tanto detalle y tanta clasificación, vamos. Ha sido abrirse ante mis ojos la enciclopedia –a la que, dicho sea de paso, tengo por una enciclopedia seria y creíble- y, aparte de la definición –viene el término del griego, significa “al margen del amor” y es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la cópula, sino en alguna otra actividad-, se ha desplegado ante mí un cuadro, tabla o base de datos de lo más completo en el que se recogen perfectamente clasificadas alrededor de ciento ochenta tipos de parafilias. ¿Es posible que haya tantas cuando apenas si tenemos tiempo para echar un polvete bien echado, en la postura de toda la vida, la del misionero o, a lo sumo, en la otra, y teniendo en cuenta que eso, un polvete bien echado, es lo más sano y más sabroso del mundo? Cuesta trabajo creerlo. Pues alrededor de 180 tipos, con sus nombres –unos nombres feísimos-, el grupo al que pertenecen y la descripción de en qué consisten. Pasen y vean algunos ejemplos. Y asústense o rían, a voluntad. En cualquier caso, pásmense. Pasen y vean.
La “amiquesis” es la excitación sexual al rascar a la pareja durante el acto sexual –esto, de toda la vida, ha sido así en los matrimonios: placer al rascarse la espalda uno a otro, pero sin acto sexual de por medio-; la “amomaxia”, del grupo del “exhibicionismo”, es la excitación al realizar una relación sexual dentro de un automóvil estacionado –hay ejemplos muy conocidos entre los famosetes-; la “coreofilia” es la excitación a través del baile erótico -¡ahora se explica lo de la lambada!-; la “ecdemolagnia” es la excitación proveniente de viajar o estar lejos del hogar –muy extendida en nuestros días-; la “harpaxofilia” es experimentar placer al ser robado –esto es ser gilipollas-; la “zlipsosis”, del grupo del “masoquismo”, es la excitación proveniente de los pellizcos –seguramente padecida mayoritariamente por mujeres que han estudiado en colegios de monjas-; la “blastolagnia” es la atracción por mujeres muy jóvenes –ésta es muy fácil de padecer y no sé yo si no la padeceremos todos los hombres-; la “hierofilia” es la atracción sexual por las cruces –muy propia de este país, reserva espiritual de occidente-; la “moriafilia”, del grupo de las “prácticas orales”, es la excitación proveniente por chistes sexuales -¿qué les voy a contar de este país?-; la “dendrofilia” es cuando la excitación se produce al frotarse contra los árboles –creían que eso les ocurría sólo a las vacas, ¿eh?-; la “autopederastia” es encontrar sólo placer introduciendo el pene en el propio ano -¿cómo se hace esto?, ¿cuántas articulaciones tiene el pene?-; el “axilismo” es la masturbación dentro de la axila de la pareja –no hay riesgo de embarazo-; en fin, el “fúrtling”, el “gomfipotismo”, la “flatofilia”,...
Si tiene alguna de estas... “cosas”, no se preocupe, apesadumbre ni piense en suicidarse, hombre –son diez veces más frecuentes en varones que en mujeres-, pues las parafilias éstas –asegura la enciclopedia- se consideran inocuas y, de acuerdo a algunas teorías psicológicas, son parte integral de la psique normal. También dice que el comportamiento considerado parafílico depende mucho de las convenciones sociales imperantes en un momento y lugar determinados, por lo que, debido a ello, es imposible elaborar un catálogo definitivo de las parafilias. Siendo así, un servidor, por ejemplo, se está preguntando en este momento si no será una parafilia el placer proveniente de consultar enciclopedias. No sé, no sé. Pero, lo que sí tengo claro es que, a todas las demás, prefiero la papiroflexia.
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