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Es lo que tiene, es lo que hay

         No le quepa la menor duda de que el calentamiento global este con el que nos están calentando la cabeza en su globalidad, lo terminaremos pagando todos: usted, usted, usted,... y yo. Todos los ciudadanos de a pie. Ya nos están no sé si informando o amenazando con que los coches preparados para que emitan menos gases contaminantes costarán entre un quince y un veinte por ciento más que los actuales. Es lo que tiene. Con el calentamiento global del planeta van a subir las temperaturas, va a subir el nivel del mar, van a aumentar las lluvias torrenciales y las inundaciones,... y van a subir los impuestos y los precios de varias cosas para que el calentamiento se produzca también en nuestro bolsillo y no en el del Estado. Se pasa uno el año portándose bien para llegar a cada final de mes y a final de año y llegan los Reyes Magos y te traen una subida de la luz, otra subida del teléfono, otra de la hipoteca, otra del pan,... subidas hasta del aire que respiramos. Los reyes de la economía y de la política.
         En el referéndum andaluz del Estatuto de Autonomía, dicen los que han tirado cuentas, que solamente uno de cada tres votantes ha dicho “sí”. Y eso haciendo campaña hasta desde la telenovela “Arrayán”, de Canal Sur TV, la nuestra, la más cutre. Porque es que se notaba que tenían el miedo y/o la preocupación metidos en el cuerpo y daba vergüenza ajena escuchar a esos personajes, que bastante tienen ya los pobres con sus amoríos, sus negocios y sus líos, hablando de ir a votar. Son los misterios de la independencia de los medios de comunicación y los misterios de la política, que si ese Estatuto lo hubiesen votado en el Parlamento andaluz todos los diputados de los partidos que estaban a favor del “sí”, pues hubiese tenido un respaldo casi unánime. Y no se hubiesen arriesgado a este fiasco y este desaguisado. Porque si lo hubiesen votado en el Parlamento -que para eso los elegimos y les pagamos-, ese Estatuto tendría legitimidad, pero se empeñaron en jugar con fuego y, ahora, aunque todos hayan querido salir del asunto de los resultados con dignidad –como siempre que hay votaciones-, ese Estatuto no tiene legitimidad. Tendrá legalidad, pero no legitimidad.
         A “los capillitas” o semanasanteros les toca mucho las narices que el Carnaval se meta en la Cuaresma. Y protestan. Para que el Carnaval recule y no pase la frontera del Miércoles de Ceniza. Piden respeto. Sin embargo, precisamente el día del referéndum, pasé por una localidad y estaba la procesión en la calle. En pleno Carnaval. Me extrañó. Pregunté. Y hete aquí que estaban de traslado. Las obras de la iglesia habían concluido por fin y trasladaban al santo, tras un largo exilio, a su morada habitual. Pero no era un traslado cualquiera, no. Era una Semana Santa en toda regla: el paso perfectamente exornado, costaleros, banda de música, olor a incienso, espectadores trajeados,... No había otro día para hacer el traslado. Santos en la calle, domingo de Carnaval y referéndum. Menudo Carnaval.
         Es lo que hay. No se mueve nada en este país. No hay quien le chiste a los capillitas. No hay quien le chiste a los del toro. Le chistó tímidamente una Ministra y se armó el revuelo. La querían descabellar. No hay quien le chiste a los del vino. Le chistó otra Ministra y se armó la marimorena. Los borrachos en pie de guerra. Donde dije digo digo diego y donde dije droga digo alimento; y marcha atrás. No hay quien le chiste a la Iglesia. Que dicen los tribunos de los tribunales que la Iglesia tiene derecho a elegir y a echar a los profesores de Religión. Aunque contrate y pague el Estado. No se mueve nada en este país. Yo no sé quién dejó esto atado y bien atado. Si fue Franco, si fue Primo de Rivera, si fue el Cid Campeador, los Reyes Católicos, don Pelayo,... o quién carajo fue.
         Y tampoco se mueve nada donde la Estatua de la Libertad. Vuelos secretos a Guantánamo -con la complicidad europea- y los tribunos de los tribunales de allí diciendo que los presos de Guantánamo no tienen derecho a nada. El epicentro luchando contra el eje –del mal-. La hipotenusa luchando contra los catetos. La estatua aquella con una antorcha en la mano que no ilumina nada.

 

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