Artículos

"Estos días"

         En la Biblioteca Pública me dijeron que el horario de “estos días” iba a ser sólo de mañana; pero además cerró, sin avisar, los días 24 y 31 de diciembre. En la Notaría me dijeron que fuera a recoger un papel -que luego tenía que llevar al Registro- a partir del día 10 de enero, porque aunque me lo diesen antes, de todas formas, en el Registro, “estos días”,... En la puerta del cementerio estuve esperando -al igual que en la de la Biblioteca- mirando el horario que había fuera, que ponía que se abría a las 9’30 y, a las 10, cuando llegó el sepulturero, me dijo que “estos días” se abría media hora más tarde. Ayer lunes, llamé al dentista tres veces entre las 5 y las 8 de la tarde; y me salía la voz del dentista enlatada en el contestador diciéndome que el horario de consulta era de 5 a 8 de lunes a viernes, que para pedir cita llamase en ese horario; hoy he vuelto a llamar, lo ha cogido el propio dentista -¡eureka!- y me ha dicho que llame a partir del día 10, cuando pasen “estos días” -¡mi gozo en un pozo! Una carta de la familia con un documento que tenía que haber llevado a la Notaría, sellada en Jaén el día 24 de diciembre, me ha llegado al año siguiente, el 04 de enero; será cosa de “estos días”. El Ayuntamiento cerró, por “estos días”,  los días 24 y 31. Los niños, “estos días”, están en casa dieciocho días, porque “estos días” los Maestros están de vacaciones y los colegios están cerrados. Y he querido hacerle el amor a mi mujer y me ha dicho que,“estos días”, no.
         Y es que “estos días” son días mu malos pa trabajar. Hace mucho frío y, aunque en todos los centros de trabajo hay puesta música de villancicos, belenes y árboles de navidad, se está mejor en casa y en la calle. “Estos días” son días de parar poco en el centro de trabajo, el tiempo justo de coger el aguinaldo o la cesta de navidad y salir pitando. Pitando a casa para poner el árbol, montar el belén, enviar los crismas, encender la chimenea, cocinar el pavo -antiguamente también había que matarlo-,... Y pitando a la calle para celebrar la comida de empresa, ver belenes, escuchar coros de campanilleros y conciertos de navidad, pasear bajo los preciosos alumbrados viendo escaparates y felicitando las fiestas a unos y otros, comprar o cobrar la lotería, hacer las compras,... sobre todo, hacer las compras.
         Éste es uno de esos artículos que me gustaría publicar bajo pseudónimo, porque no quiero que nadie se dé por aludido y se lo tome a mal y como una crítica. Todo lo contrario: quisiera que todo el mundo disfrutase de su lectura por el tono humorístico y festivo que yo pretendo darle. Además, ¡hacen bien, qué leche! Que “estos días” son días especiales, y hay que descansar, que todo no va a ser trabajar, que si el trabajo es salud, ¡viva la tuberculosis!, y que trabajen los romanos, que tenían el pecho de lata.
         Y si mi señora me dice que “estos días” no hace el amor y me tiene a dieta, pues no se hace el amor, que “esos días” de mi señora también son muy especiales, y punto en boca y no se hable más.

 

. . .