Prensa seria, prensa guarra
Prensa seria, prensa guarra, prensa negocio,... Prensa XXL, prensa 1X2, prensa XXX,... Dhat is the question. Confieso que la prensa escrita comenzó a perder esa aureola mítica que para mí tenía, ese carácter sagrado de luchadora siempre por una sociedad más justa, culta y racional y defensora desinteresada de valores como verdad, igualdad, educación, cultura,... en resumen, a perder toda una imagen ideal o idealizada por mí que no sé si alguna vez coincidió con la realidad, cuando hace algunos años se convocaron huelgas generales y, la prensa, con no sé qué pretextos, salía a la calle cuando todo estaba cerrado y el país paralizado. La cosa se agravó cuando día tras día comprobaba que los periódicos de información general daban un buen puñado de páginas de deportes -fútbol, sobre todo- y un par de páginas de cultura -pintura, teatro, música, cine, etc-. Y aquella devoción que sentía terminó de chuchurrirse cuando comprobé que los diarios más serios, de mayor tirada y de más amplia cobertura geográfica incluían entre sus páginas anuncios -fotos incluidas- eróticos, pornos,... de un indudable mal gusto y de una grosería y zafiedad que no pegan en este tipo de publicaciones. “Vanesa te la pone tiesa.” “Anastasia Mayo. Famosa actriz porno.” “Ama de casa sola y desesperada.” “Sevillana calentona.” “Embarazada jovencita. Sólo hoteles.” “Te lo hago en un minuto.” “Conejitos calientes.” “Grabaciones. Orgías. Masturbación.” “Sofía. Toda pelirroja. Muy morbosa. Exuberante. Sólo salidas.” “Divorciada. Busco sexo gratis.”
En fin, ¿para qué seguir? Hombre, ya vale con la bolsa de la propiedad inmobiliaria para alquilar y vender pisos -que esa sección la hemos visitado todos cuando siendo estudiantes buscábamos piso en la capital-, ya vale con la bolsa de trabajo, ya vale con el sudoku, el crucigrama y demás pasatiempos, ya vale con la información bursátil, el íbex y el euríbor, con las esquelas mortuorias, con la paginita de los chismorreos de famosos, famosillos y famosetes, con el horóscopo -mala suerte para todos ahora con esto del planeta Plutón, ¡qué plutada!-,... vale, paso por tó, el lector pasa por todo, pero, ¿esto?
Como no me cabía en la cabeza, como no lo comprendía, no dejaba de mirar y leer estos anuncios dándole vueltas al asunto, buscándole una explicación. ¿Cómo puede ser? ¿Se le puede llamar también a esto “información general”? ¿Es esto eso que se conoce como “un servicio público”? ¿Será necesidad económica de los periódicos? ¿Será un negocio como otro cualquiera y tendrán los periódicos su tajada en él?
Hasta que de tanto leerlos y analizarlos me he dado cuenta y he llegado a la conclusión de que no son lo que parecen o no parecen lo que son. Son un batiburrillo de ofertas diversas de trabajo, ayuda, confesiones, quejas y desahogos personales, servicios varios,... No sé explicarlo muy bien. Pongo unos ejemplos y los explico. Sevillana calentona. En este verano que ahora termina todos hemos estado calentones y calentonas, sevillanos y no sevillanos, con aire y con ventilador, todos nos hemos quejado en algún momento del calor. Hazme lo que quieras, dice otra prácticamente desnuda, en bragas y sujetador: pues lo que estamos hablando del calor, te hago un gazpachito bien frío o un tinto de verano con mucho hielo. Otra que se queja de su suerte es la ama de casa sola y desesperada. No es de extrañar que esté desesperada siendo ama de casa, teniendo que hacerlo todo sola y estando como está el tema de la violencia de género, que es una vergüenza. No hables, sólo escucha... Llámame. Esto está claro que es una especie de teléfono de la esperanza, para que hagas amigos y le cuentes tus problemas. Lo de conejitos calientes debe ser por el gran abandono de perros y gatos que hay con esto de las vacaciones, pues regalando conejos no hay que abandonarlos luego en verano o en navidad, sino que te lo comes con arroz antes de irte. Lo de la divorciada que busca sexo gratis es una obviedad lúdica: así estamos todos. Y seguro que lo que Vanesa te pone tiesa es la ropa con la plancha, las camisas con almidón. Te estoy esperando, dice otra. Y yo, guapa, yo también llevo esperando al carpintero y al pintor varios meses.
Y así, todos. Todos tienen su explicación. Mal pensados, que son ustedes unos mal pensados.
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