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Doble moral (y II)

            Ahora, saber, saber, lo que se dice saber de doble moral, los que saben son los americanos. Invaden, en nombre de la paz y la seguridad mundial, países, para controlar que no haya armas de destrucción masivas; pero ellos destruyeron Hiroshima y Nagasaki con bombas atómicas -unos 250.000 muertos se calcula- y utilizaron armas químicas en Vietnam. Si no encuentran dichas armas de destrucción masivas, arguyen que la invasión es una cuestión de valores e idealismo; el mismo idealismo que les lleva a tener un año y medio encerrados en Guantánamo a 600 presos sin asistencia jurídica ni control humanitario alguno; el mismo idealismo que les lleva a practicar la pena de muerte. Vinieron a Europa a librarnos del fascismo y del nazismo cuando vieron pelar las barbas de su vecino europeo; sin embargo, no nos libraron del franquismo español, que duró 40 largos años. Tampoco libraron del fascismo a Chile, Argentina,... cuando las terribles y sangrientas dictaduras militares; todo lo contrario: ellos andaban por allí. Se declaran defensores de la paz, pero viven en gran medida del comercio de armas y de la adoración a las mismas. Se declaran defensores de la paz y demócratas, pero ahogan económicamente a naciones,  invaden países con mentiras y falsos informes, con o sin el beneplácito de leyes y organismos internacionales, y se instalan de por vida allí donde haya algo que valga algo: oro, petróleo, dominio estratégico,... Destruyen museos, culturas, identidades nacionales, y exportan la suya: gorras de beisbol, coca-cola, halowen, hamburguesas, consumismo compulsivo, dinero... Bajo el nombre de su régimen, democracia, se esconde un sistema socio-económico equiparable a los peores de la Historia, el capitalismo, cuyo estadio superior, según Juan Madrid, es el gansterismo. Tienen la mejor y más avanzada tecnología, pero cuando el resultado de las urnas no es el esperado, tardan un mes en contar los votos. Tienen los servicios secretos y los sistemas de seguridad más avanzados, pero de vez en cuando desaparece asesinado un presidente o un negro defensor de los derechos de los negros. En nombre de la libertad, de la paz y de la seguridad, han conseguido que sean sospechosos de terrorismo comunistas, marxistas, ecologistas, antiglobalización, idealistas, humanistas,... todo aquél que no opine como ellos y desee y trabaje por un mundo mejor. Son un Imperio y, como otros imperios de la historia de la humanidad, están colonizando y adueñándose del mundo, el cual sigue siendo para ellos -fieles a su cultura- una película del Oeste: buenos, malos, pistolas, chicas, whisky, cheris, tiros, peleas,... en definitiva, violencia y muerte.

           

 

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