Unos consejos para evitar y soportar las colas
En Julio de 1981 publiqué en el Nº 38 de la revista “Andalucía Libre” -tal vez con espíritu más crítico que lúdico- un artículo titulado “Diez consejos para pasar el verano”. Hoy, al hilo de un reportaje aparecido en el Nº 2 de la revista “Newton Siglo XXI” sobre el tema de las colas -no colas de pescado, ni rabos, ni substancias para pegar-, se me ocurren unas reflexiones sobre dicho tema, reflexiones que, con espíritu más lúdico que crítico, osaré exponer en forma de consejos para evitar y/o soportar las colas -esas “hileras de personas que esperan vez”-. No sin antes puntualizar unos puntos:
· No estoy inventando nada nuevo; lo que sigue no es más que una recopilación de consejos que todos estamos hartos de oír en boca de los sociólogos, la Dirección General de Tráfico, etc, etc.
· No hago constar bibliografía sobre el tema; estas reflexiones parten de mi propia experiencia práctica; en las colas da tiempo a reflexionar.
· No hay una fórmula matemática para evitar las colas y los atascos; son organismos vivos e independientes que responden al principio de “donde menos se espera, se forma una cola.”
· Como no hay fórmula fija para evitarlas, no se extrañe de encontrar a continuación consejos aparentemente contradictorios entre sí, pues cada cola es diferente a todas las demás, en función de varias variables.
· Cuando hablo de “hacer los mandados”, me refiero con esta expresión tan coloquial y tan nuestra a la resolución o intento de resolución de todo tipo de asuntos: compras mayores, compras menores, papeleo, viajes,...
· Cierto es que me hubiese gustado dedicar mis energías literarias a más sesudos, profundos y creativos empeños, ¡pero...! No todos podemos ser un Muñoz Molina, una Isabel Allende, un Pérez-Reverte,...
Y una vez puntualizadas estas puntualizaciones, pasemos a los Consejos para evitar y/o soportar, lo mejor posible, las colas -esas “hileras de personas que esperan vez”-:
a) Si puede, mande a otro a resolver eso que tendría que resolver usted. (Claro, que se arriesga a que se lo hagan mal y tenga que ir usted a desembrollarlo todo.)
b) Evite los “días punta”; por ejemplo, finales y primeros de mes en los Bancos.
c) Evite las “horas punta”; por ejemplo, mediodía y atardecer en los supermercados.
ch) No deje las cosas para última hora; hay mucha gente que también las deja para última hora. Si intenta resolverlas con tiempo y hay cola, tiene la oportunidad de volver otro día; si las deja para última hora, no.
d) Aproveche esos pequeños tiempos “muertos” en los que parece que no da tiempo a hacer nada. Por ejemplo, si usted comienza a trabajar a las 9 de la mañana y los Bancos, Correos,... abren a las 8’30, dispone de media hora si es usted capaz de estar allí a esa ídem. (Le aseguro que a esa ídem no suele haber nadie en ningún sitio excepto en las cafeterías; vaya; y no le importe si los empleados le miran como a un bicho raro. Tanto ellos como usted tendrán la misma cara de sueño.) Es decir, saber programar un sólo asunto.
e) Frente a lo anterior, saber programar varios asuntos. Hay que mentalizarse de que se va a dedicar bastante tiempo a ellos y, por tanto, nuestra capacidad de aguante aumentará sensiblemente; es psicología elemental. Programe racionalmente los asuntos -mejor todavía si lo apunta-, el orden que seguirá -trace un itinerario-, lo que necesita llevar para cada uno, dónde le es más conveniente aparcar el coche -si es que no le conviene más ir andando-, etc.
f) Madrugue. “A quien madruga,...”
g) Aprenda a renunciar a resolver lo que tenía previsto resolver. Hay casos en los que, nada más ver la cola o la situación, es un rasgo de suprema lucidez e inteligencia dar media vuelta y marcharse para volver en otro momento u otro día.
h) Pero también, aprenda a esperar, tenga paciencia, no se asuste enseguida; muchas veces, la cola desaparece con rapidez.
i) Sea positivo, sáquele partido a la situación: en las colas se conoce gente, se saluda a conocidos, se aprende y se divierte uno observando y escuchando lo que ocurre a nuestro alrededor.
j) Lleve un periódico; hace la espera más llevadera, aprovecha el tiempo y queda “progre”.
k) Vaya acompañado; perderán el tiempo los dos pero es mucho menos aburrido.
l) Utilice, siempre que le sea posible, los medios que el progreso pone a su alcance. Por ejemplo, el cajero automático, el teléfono para pedir cita al Centro de Salud, internet,...
ll) No piense que su tiempo es oro y que no puede malgastarlo inútilmente. Resolver nuestros problemas no es perder el tiempo. Estas cosas también forman parte de la vida.
m) No sea comodón-comodona. Si, en la pescadería, todos queremos llevarnos el pescado eviscerado, descamado, lavado, desespinado, despellejado y troceado, la cola de la pescadería será un “infierno” y terminaremos por “no sentirnos las piernas”. Haga todo eso usted mismo en su casa. ¿O tampoco puede perder su precioso tiempo cocinando?
n) No llegue siempre y rápidamente a la conclusión de que los que le atienden son unos completos ineptos. Consuélese pensando que, de alguna manera, todos estamos detrás de un mostrador, caja, mesa o ventanilla, que a todos se nos colapsa el trabajo alguna vez y - ¡atención!- que, por lo general y por vaya usted a saber qué misteriosas razones, la inmensa mayoría de los seres humanos salimos de viaje, hacemos las compras, resolvemos el papeleo,... prácticamente los mismos días y a las mismas horas. (Quizás, es que nos sentimos seguros y realizados en ese acto gregario.)
ñ) No vaya “de asuntos” o “de mandados” como el que va a la cámara de torturas; vaya con espíritu deportivo, como el que va de excursión. Los Bancos, Oficinas, Supermercados,... suelen ser sitios limpios, con calefacción y aire acondicionado, silenciosos, con hilo musical, donde no se fuma,... así que relájese y disfrute.
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