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Machado: 50 años en Collioure

         El Ayuntamiento de Soria parece decidido a solicitar una vez más el traslado de los restos de Antonio Machado de Collioure a Soria.
         Esta petición se basa en unos versos del poeta pertenecientes a unos cuadernos, al parecer inéditos, que la profesora María Luisa Lobato presentó en el X Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, celebrado recientemente en Barcelona. Se basa también en el hecho de que Leonor Izquierdo esté enterrada en el cementerio de Soria.
         Tanto las autoridades españolas como las francesas deben considerar detenidamente esta solicitud. A pesar de lo hermoso que sería que los restos de Antonio Machado descansasen para siempre junto a los de su esposa Leonor y a pesar de esos versos (“Cuando muera / amigos míos, / si mi obra vale un entierro / a la tierra castellana / llevadme, cerca del Duero.”), quizás lo más acertado sea dejar que Antonio Machado siga descansando en paz en Collioure, donde lo hace desde hace más de 50 años.
         Aunque es habitual respetar este tipo de deseos –que los poetas suelen dejar escritos-, el caso de Machado es especial, distinto a los demás. Su tumba en Francia es memoria perpetua de los muchos españoles que salieron de España a causa de la guerra civil y murieron en el exilio. Él y su tumba en ese pequeño rincón simbolizan asimismo esa vocación universalista, de ciudadanos del mundo, de caminantes como él, común a la mayoría de poetas, literatos y artistas.
         ¿Qué ocurriría si todas las ciudades que lo acogieron en algún momento de su vida (Sevilla, Madrid, Soria, Baeza, Segovia, Barcelona...) se deciden a reclamar por unas u otras razones sus restos?
         Antonio Machado no ha muerto. Sólo se fue a recorrer los mares. La mejor manera de tenerlo cerca es tenerlo en el corazón y en la memoria. Y leer su obra.

           

 

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