Diez consejos para pasar el Verano
Permítanos la osadía de darle algunos consejos para pasar un verano feliz y tranquilo. No lo tome a mal ni a bien; medio en serio, medio en broma, ahí los tiene. Le serán de gran utilidad.
Capítulo Urbano. A pesar de lo que le digan por ahí, no utilice los transportes públicos. Puede echar raíces, envejecer e incluso morirse esperando un autobús. Si viaja con RENFE póngase, antes de salir, en gracia de Dios para que le coja confesado. Y lleve encima el carnet de identidad. Si viaja en avión llévese el ajedrez y la baraja para la espera en el aeropuerto.
Capítulo Playero. Si veranea en las playas andaluzas, además de la toalla y el bronceador, llévese la arena. Según informaciones de ABC, en Sanlúcar, Rota y Chipiona se están llevando la arena de las playas con camiones. (Es una forma nueva de invertir en la construcción. Por lo visto no tienen bastante con sacarnos los ojos cuando nos venden los pisos.)
Capítulo Astrológico. Si su horóscopo le anuncia alguna desgracia en cualquier terreno, no se preocupe; tire la revista y no pare hasta dar con una que le anuncie excelente en todos los campos. Si tiene la desgracia de no dar con ninguna de estas características, al menos, procure ponerse a salvo los días 23 de cada mes. Suelen ser días bastante aciagos. No lo dice el horóscopo pero está demostrado.
Capítulo Amoroso. Mientras llega la Ley de Divorcio (la buena) o mientras ahorra para divorciarse, hágase apóstol del Amor Libre. Si le va bien en la difusión teórico-práctica de esta doctrina nos lo cuenta luego.
Capítulo Sanitario. Si, por un casual, le entra la neumonía, no desespere, aguante un poco. Tal vez, algún día, descubran las causas y el remedio y se pueda curar. A lo peor, para ese día, nos hemos muerto todos. En ese caso, ya tiene usted con qué consolarse.
Capítulo Laboral. Si trabaja todo el verano, es decir, si no tiene vacaciones, es que algo falla. O en la Declaración Universal de los Derechos Humanos o en el Estatuto del Trabajador debe contemplarse que todo el mundo tiene derecho a unas vacaciones dignas. Dedíquese, pues, a arreglar este asunto.
Si está parado, es decir, si no trabaja en todo el verano, es que también falla algo. También debe contemplarse en alguna parte que todo el mundo tiene derecho a un trabajo digno. Dedíquese, como el otro, a arreglar este asunto.
Capítulo Cultural. Lea buenos libros y vea buen cine. No le recomendamos que vea buen teatro porque en verano sólo suele haber revistas porno y café-teatro de mala calidad.
Por favor, haga un esfuerzo y apártese cuanto pueda de la televisión. La práctica continuada de este ejercicio no es aconsejable. Cansa la vista, cansa la mente, embota y despista. Escoja sólo los buenos programas. Como son pocos, no le resultará pesado.
Capítulo Educativo. Si tiene niños no los fastidie obligándoles a estudiar y poniéndoles profesores particulares. Recoja firmas para poner un profesor particular al Ministro de Educación y ruegue para que este verano no suban el precio de los libros de texto y del material escolar.
Capítulo Religioso. Aunque en las iglesias hace fresquito y no hay mosquitos, no se deje convencer. Utilice el flitz y aproveche la sombra del patio. Si no tiene patio, se sienta en la puerta, con el porrón de agua fresquita al lado, y aprovecha para conocer a los vecinos.
Por otra parte, tampoco les aconsejamos las largas peregrinaciones a lugares milagrosos. Se pierden las vacaciones entre el camino de ida y el de vuelta. Además, los milagros sólo se conceden a quien tiene un “currículum vitae” muy completo.
Capítulo Deportivo. Haga deporte, es muy sano. Pero no haga footing, es muy tonto.
Saludos.
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